Actividades desde 1999 hasta 2003

Tandil, 4 de octubre de 2003
Elegimos Preservar el Arte y la Memoria de los picapedreros y preservar las Sierras
“Cuando sacas una piedra no viene otra”
Bepo Ghezzi,
(trabajador de la piedra en su juventud y luego caminante libertario...)

Afirmar el valor de las Sierras va de la mano del reconocimiento del aporte a nuestra historia e identidad de los artesanos picapedreros
A fines de siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX dieron lo mejor de sus esfuerzos y sus luchas por una vida más justa. Fueron un ejemplo de movilización social en defensa del trabajo digno y contra prácticas patronales feudales. Inmigrantes sabios en el arte de la piedra, vinieron desde los remotos lugares donde nacieron, a vivir en campamentos de típicas viviendas en los alrededores de las canteras. Postales de aquella época son el boliche o fonda donde se vendían provisiones a cambio de plecas (seudo-monedas) acuñadas por el mismo patrón que las usaba para la paga. Las grandes huelgas protagonizadas por los trabajadores y particularmente por sus mujeres, miles de personas bajando de los cerros, haciendo sonar las suelas de los botines de trabajo, son otras imágenes de sus tiempos.
En los largos períodos de inactividad las familias debían mandar algunos de sus miembros a buscar trabajos en otras zonas del país. En algunas ocasiones el hambre obligaba a estrategias excepcionales y siempre solidarias.
Esa actividad que requería la existencia de mas de una docena de oficios diferenciados, que daba trabajo a miles de obreros y que generaba productos de alto valor agregado, adoquines, cordones, etc., primero uso los grandes “bochones” y luego extrajo material a un ritmo infinitamente menor que el actual. El verdadero valor estaba dado por el trabajo y por la sabiduría que requería el oficio.
Pero, justamente, fue la supuesta modernización de la actividad canteril la que destruyó el trabajo de los artesanos de la piedra. Esa modernización significó que la actividad se volviera cada vez más extractiva y menos artesanal, produciendo la pérdida de trabajos para los picapedreros, la emigración de muchos de ellos y progresivamente la casi desaparición de ese oficio. Hoy, afortunadamente algunos de los pocos picapedreros que viven entre nosotros son convocados para enseñar su arte a quienes aprenden los secretos de la escultura en piedra.
Los picapedreros son parte de la identidad de Tandil y de todos nosotros.
Trabajar por la preservación de las Sierras de Tandil no significa repudiar la actividad de nuestros abuelos ni negar su importancia para nuestra ciudad a principios del siglo XX, pero si cuestionar que hoy, cuando existen otros conocimientos y otras posibilidades se persista en una actividad que depreda cada vez con mayor poder destructivo.
Nuestros abuelos hicieron lo mejor que pudieron. En aquellos años el conocimiento de todo tipo acerca de nuestras Sierras era infinitamente menor y las opciones productivas eran muy reducidas. Por ello, eligieron lo mejor dentro de las posibilidades de su época y sus circunstancias. Ser consecuentes con ellos no es elegir lo mismo sino elegir lo mejor posible en nuestra época y nuestras circunstancias ¿Estamos haciendo lo mejor que podemos?
El proceso de reconversión de la actividad minera hacia actividades sostenibles podría rescatar la tradición artesanal, la historia y la cultura de los trabajadores de la piedra desde una nueva óptica que parta de reconocer que el valor está dado por el trabajo, el arte y la cultura y no por la piedra. Conservar el arte de los picapedreros y parar la destrucción que se está llevando molida nuestras Sierras en cada explosión son parte de un mismo proyecto.
Multisectorial por la Preservación de las Sierras de Tandil


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